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CLÉRIGOS DE AYER Y DE HOY

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CLERIGOS El problema de las desviaciones de las Iglesias procede de su propias estructuras. Esto no es nuevo sino que se ha dado en todos los tiempos. Cuando hablo de Iglesias no implica una religi ó n determinada.Pueden ser cristianas, musulmanas braham á nicas, o de cualquier otra denominaci ó n. ¿ C ó mo se constituyen sus n ú cleos de poder? A trav é s de sus estructuras  clericales o el conjunto de miembros que administran  y tratan de hacer cumplir los dogmas de cada dcredo religioso.  Primero  es necesario se ñ alar que toda Iglesia  es siempre jer á rquica. Esto implica un jefe supremo  que deriva su poder absoluto en escalafones bien definidos. Es una repartici ó n del poder  eclesial. Esto es lo que forma al clero de cada confesi ó n En la fundaci ó n de alguna de las Iglesias se rechaz ó todo tipo de jerarquizaci ó n tal como se piensa que originalmente era la cristiana. Indefectiblemente se termina por caer en esa jerar...

PLUTOCRACIA Y DEMOCRACIA (I)

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PLUTOCRACIA Y DEMOCRACIA Actualmente en muchos países la Plutocracia se desarrolla disfrazada de Democracia Chile es un ejemplo ilustre de ello. ¿Qué es la Plutocracia? Ploutos es la palabra griega que significa riqueza. Kratia significa poder, dominio. Por tanto ploutokratia significa el dominio, el poder, el gobierno de los ricos. Realmente ni teocracia, ni plutocracia, ni aristocracia o monarquía (el gobierno de uno solo) se inventaron ayer. Se consolidaron  con el desarrollo de los centros urbanos o ciudades. En ellas, al crearse una tribu bastante artificial, la sociedad se dividió ¡hasta el día de hoy! En cuatro grandes  estamentos: Sacerdotes Guerreros Mercaderes PLEBE Intocables, Parias, Pobladores… o como se quiera llamar a las grandes mayorías. Ejemplos de estos Gobiernos que aun existen y se suceden según el equilibrio de poderes. Las antiguas monarquías  casi todos las conocen. Menos conocidas son las modernas co...

LA ALLEGADA (CUENTO)

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LA  ALLEGADA Llegó cierto día de otoño. Anochecía. En cuanto la vi supe que venía a quedarse. Ni vieja, ni joven. Ni alta, ni baja. En ella todo parecía regular. Tan sencilla que, casi, era invisible. Llegó y entró decididamente en el cercado de la casa. Advertimos su presencia cuando el perro ladró. No parecía una mendiga. Iba vestida con algo de una sola pieza ya, de color indefinido. El pelo, muy largo atado con una cinta en forma de cola de caballo. Limpia. Manos de trabajadora, duras y callosas. Su cara curtida por el sol y el viento nos pareció agradable y llena de frescura. No pidió nada. Se ofreció a ayudar en cualquier cosa. Interrogada, resultó que venía de todas partes y de ninguna. No la invitamos a quedarse, pero no se iba. Estábamos indecisos y extrañados. Más aun cuando tomó una escoba y empezó a barrer la hojarasca alrededor de la casa. Desconfiados, no teníamos generosidad para aceptarla, ni valor para despedirla. Creo que pensábamos que nuestra...